jueves, 27 de mayo de 2010

El legislador dominicano y sus privilegios

Para servirse, no para servirnos

Parece interminable la cadena de irritantes privilegios que se gastan nuestros congresistas. Este mes los diputados se hicieron pagar sus sueldos con once días de anticipación y lograron que les entregaran 150 mil pesos cada uno, con el pretexto de que ese dinero sería invertido en la celebración del Día de las Madres en sus respectivas demarcaciones. Por ser el mes de las elecciones congresuales y municipales, las actividades del Congreso han estado paralizadas.

Cada diputado tiene un sueldo base de 175 mil pesos, a lo que se agrega 35 mil pesos para gastos de representación, 45 mil por dietas, 87 mil por plan de ayuda y 50 mil de fondo social. Además, con dinero de los contribuyentes se les cubre factura de celular, gastos de combustibles. Sumemos a esto dos exoneraciones abiertas por año para importación de vehículos de motor.

Tanto privilegio desborda lo razonable y justo, en un país que tiene niveles extremos de pobreza y que necesita que sus representantes en el Congreso realicen la labor que se requiere para mejorar las condiciones de vida de la población. Muchos de los privilegios, como es el caso de las exoneraciones abiertas y el barrilito, son hechura de los propios legisladores, que no paran mientes al dar rienda suelta a sus ambiciones. Lo peor es la resistencia que oponen a cualquier intento de cambio.

Editorial del periódico Hoy, 27 de mayo 2010

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